Categoría: Vida Sustentable

Consumo del agua: competencia versus necesidad

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Publicado el 27 enero, 2012

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En una cruzada titánica, el magnate Douglas Tompkins adquiere ágilmente grandes extensiones de terreno en la Patagonia chilena. Su objetivo: conseguir propiedades aledañas a los afluentes de agua en la región con la reserva de agua más abundante de la biósfera. Su trabajo arrollador y cimentado en ingeniería jurídica, abarca todo el cordón cordillerano. Astuto, perfila su trabajo en la región de Aysén encubierto en la ecología, instaurando oposición a su competencia más potente: las hidroeléctricas. En su negocio encierra y adquiere por la fuerza terrenos de lugareños aiseninos, quienes se ven en la obligación de vender. No les deja alternativas: el agua es el negocio del futuro.

En Chile, sólo el 7% de las aguas continentales son de propiedad de los chilenos. El resto está en manos de privados. La transnacional Endesa, a través de Hidroaysén, juega un papel preponderante. Requieren el agua de la región de Aysén para hacer su negocio: abastecer la supuesta demanda energética del norte del país. La disputa entre Tompkins e HidroAysén es titánica. Ambos casos envuelven otras necesidades: Por un lado, el requerimiento energético del norte de un país embaucado en el auge minero y, por otro, el avance de los caminos y conectividad que requiere la Región de Aysén.

La disputa por el consumo de agua en Chile no tan solo abarca el parámetro continental, vale decir ríos, lagos y fluyentes. Su utilización para capitalizar recursos también ha llegado al mar. En el sur del país la industria salmonera, después de la crisis del Virus ISA, legalizó la posibilidad de hipotecar porciones de mar territorial a la banca privada. En efecto, el resultado es la privatización del mar, con la posibilidad de ampliar el préstamo bancario ampliando la porción de terreno con el denominado barrio salmonero. Con este instrumento diseñado para los empresarios, el mar dejó de ser propiedad de todos los chilenos.

En el norte del país la explotación minera expone un desarrollo de proporciones. En la Región de Atacama, la minera Caserones adelanta que tendrá proporcionalmente mayor producción que las cupríferas antecesoras en Chile. El crecimiento minero refuerza la tesis de la necesidad energética y en su defecto la necesidad de agua. Pascua Lama ha sido el talón de Aquiles a la hora de cuestionar el manejo del agua en la zona. Copiapó, capital regional, tiene un antecedente incuestionable: las empresas mineras secaron el río, las fluyentes desaparecieron y hoy los habitantes de la región cancelan el agua potable más cara y de peor calidad de Chile. De ahí el interés de explotar agua de mar.

En la costa, muchas de las empresas mineras ya comienzan a poner sus ojos en el litoral. Para esto, ya se trabaja en los estudios preliminares de plantas desalinizadoras de agua de mar. Pero la demanda se proyecta en caudales mayores. Algunas empresas mineras diseñan modelos de acueductos para trasladar agua desde el sur de Chile, los que tendrían la finalidad de abastecer el crecimiento minero, en paralelo a las plantas procesadoras existentes.

El crecimiento minero y el inexorable costo del desarrollo del país podría producir un efecto aún más desfavorable que el ocurrido con las represas en el sur de Chile. Las proyecciones en un tiempo promedio de una década en la construcción de represas, la exploración de aguas continentales, la explotación minera y la privatización del mar son el inicio por la competencia por el agua desde la alta cordillera hasta el mar territorial de Chile.

1 Comentario

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  1. ¿O sea que lo de Tompkins era puro cuento? Y yo pensé que era el último de los mohicanos…qué pena.