Categoría: Política

Reforma Constitucional 2005: la cristalización de “la medida de lo posible”

por   |   4 Comentarios

Publicado el 25 junio, 2012

  • Sharebar

Volver sobre la reforma constitucional del 2005 significa volver también sobre las condiciones de nuestra transición y redemocratización.  En efecto, que aún estemos hablando sobre este tema en Chile no tiene tanto que ver con el contenido de los acuerdos alcanzados (que sin duda fueron de enorme importancia), como con  el fondo y el significado de este hito.

Que duda cabe la relevancia que tuvieron, entre otras muchas cosas, los acuerdos que hicieron posible la eliminación de los senadores designados y vitalicios a partir de marzo de 2006; el aumento de las facultades fiscalizadoras de la Cámara de Diputados; la eliminación de la función de las Fuerzas Armadas de “garantes de la institucionalidad”; la facultad del Presidente de la República de llamar a retiro a los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y el Director General de Carabineros; entre otros. Sin duda,  es también de enorme importancia señalar que el proceso de negociación fue arduo y no exento de dificultades, por lo que adquiere también valor en tanto ejercicio democrático.

No obstante, todos estos acuerdos tuvieron como telón de fondo las reglas del juego impuestas en dictadura en el año 1980, momento en que nace la Carta Fundamental y se deciden las condiciones que tendrá la transición a la democracia en Chile y se constituirá su régimen institucional. De hecho, la propia Constitución establecía el mecanismo del plebiscito para el año ’88 para decidir la continuidad de la dictadura y fue al amparo de esta misma Carta Fundamental que se legisló posteriormente para establecer el sistema electoral, el sistema de partidos e, incluso, el sistema educacional a través de una ley orgánica constitucional que – con detractores- fue reemplazada durante el gobierno de la Presidenta Bachelet por la llamada LGE.

En este cuadro, parece espurio el debate sobre si el Presidente Lagos obró bien o mal firmando esta Constitución, porque más grave habría sido no generar ningún proceso para terminar, por ejemplo,  con los militares como garantes de la institucionalidad y Senadores designados en el Congreso (pese a que la práctica se ha internalizado por otra vía a través de un cuestionable mecanismo de reemplazo que hoy nos tiene con cuatro Senadores no electos en las urnas). Lo que sucede y, en definitiva, lo que molesta de esta reforma es que cristalizó, a través de la Carta Fundamental, un modelo de relación política “en la medida de lo posible” muy propia de los acuerdos políticos que ayudaron a generar una transición pacífica (después de la traumática experiencia dictatorial), pero que en realidad siempre han supuesto, más que consensos, cierta amenaza de veto desde el poder institucional que ejerce la primera minoría en el Congreso y los llamados “poderes fácticos”, que pueden verse amenazados ante debates de gran envergadura en la sociedad que definen las bases fundacionales de la democracia.

La reforma constitucional del 2005 fue importante, si duda, pero cristalizó un modelo de relación política y social que ha demostrado estar agotado. De esta forma, más que volver sobre aquellos aspectos de la reforma y discutir si esta es la Constitución del Presidente Lagos o de Pinochet, lo cierto es que el conjunto de la sociedad chilena necesita mirar para delante y, en tal sentido, cobra fuerza la idea de generar un proceso que termine con una nueva Constitución democrática para Chile.

4 Comentarios

Actualmente hay 4 Comentarios en Reforma Constitucional 2005: la cristalización de “la medida de lo posible”. ¿Te gustaría agregar uno tuyo?

  1. Efectivamente, la Reforma Constitucional 2005 fue la cristalización de “la medida de lo posible”. Pero toda reforma constitucional lo es. Juzgar su mérito es cosa diferente. Yo diría que el texto quedó bastante parecido al vigente el 10 de septiembre de 1973. La sociedad, en cambio, ya no es ni parececida a la de hace 40 años. Para decirlo en una frase: los chilenos no estamos dispuestos a dirimir nuestra distinta concepción de la vida personal y colectiva en una guerra civil. Nuestros padres sí lo estuvieron. Así las cosas, carece de dramatismo un cambio que, en el fondo, se aproxima mucho a esa tibia medianía que llamamos consenso nacional.

  2. Entonces deduces que el que Lagos haya obrado malamente al firmar una constitución que en el grueso perpetuaba legado pinochetista no es espurio. Era obvio que la oposición iba aceptar introducir cambios menores a la constitución. Lo que no es obvio es la falta de voluntad política de gobiernos concertacionistas y partidos oficialistas de ese entonces para no jugársela por cambios al binominal, al presidencialismo exacerbante que limita autonomía de poderes del Estado, y a falta descentralización política del país.

  3. Excelente articulo! La pura verdad. El pragmatismo se comio al idealismo y al deber ser en política. Ya solo es asunto de cortar cintas, vender la pomada (como si las personas fueran estupidas), y tirar dulcecitos para no herir a nadie y dejar a los poderes facticos-financia campañas contentos.

  4. Lagos hizo lo que pudo en su momento. No entiendo esta manía reciente de hacer pebre el legado del mejor presidente que ha tenido Chile desde el retorno a la democracia. El presidente que modernizó al país, eliminó los enclaves autoritarios, impulsó el Auge, entre otros