Categoría: Cultura, Deportes, Educación

Un “chilean way” cada cuatro años

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Publicado el 13 agosto, 2012

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Me cuesta imaginar momento más sublime para un deportista que ver su bandera elevándose al son del himno de su país cuando gana un oro en los Juegos Olímpicos. ¡Si hasta el irreverente Usain Bolt se vuelve respetuoso en ese momento! (hace unos pocos días le pidió a una reportera que lo estaba entrevistando suspender la entrevista mientras se izaba la Bandera de Estados Unidos para la premiación de los 400 metros femeninos). Y si a eso le sumamos que en Londres 2012 la entrega de medallas es con la música de Vangelis para Carros de Fuego de fondo. ¡Wow! Creo que nada más se le puede pedir a una premiación.

¡Qué peliculón Carros de Fuego! La historia (real) de dos atletas que, por distintos motivos, quieren llegar a representar a Gran Bretaña en los Juegos de Paris 1924. De las mejores películas de deportes. ¡Sin dudas! Uno de los mejores momentos para sentir el “espíritu deportivo” de ella es, en mi humilde opinión,  el discurso de Eric Liddell cuando después de ganar una competencia como atleta famoso e ídolo de Escocia, dice: “Ustedes vinieron a ver una carrera. A ver ganar a alguien. Afortunadamente fui yo quien ganó. Pero quiero que hagan más que sólo ver una carrera. Quiero que pasen a formar parte de ella”.

Esa escena es del año 1920. 92 años después, es evidente que los británicos sí “se hicieron parte”, como pedía Liddel. Hasta el comienzo de estos Juegos, eran la segunda potencia mundial (de los países actualmente existentes) en medallas olímpicas.

En Chile. ¿Hemos recibido el llamado a “formar parte”?, ¿quien querrá “formar parte”? ¿quién o qué estamentos “forman parte de la carrera” por el desarrollo del deporte? O más simple: ¿A quiénes le interesa, en serio, fuera de los deportistas y sus familias, la evolución de nuestro deporte? ¿Cuántas personas están dispuestas a entregar algún recurso (en sentido amplio, no sólo en el sentido de recursos económicos) por el desarrollo del deporte chileno? Lamentablemente creo que muchísimos menos de los que hoy vemos los Juegos Olímpicos y aplaudimos, comentamos, nos emocionamos y, hasta, criticamos.

¿Quién sería el primero obligado? El Gobierno, pareciera. ¿Pero qué hemos encontrado ahí? “Chilerrecortes”, el “Inspituto Nacional del Deporte” ambos con distintas ”anécdotas” a su haber, como directores con títulos falsos, licitaciones inexistentes o asignaciones fantasmas. Hoy que tenemos: la promesa de la creación de un Ministerio del Deporte para que así, con mayor fiscalización, exposición y recursos se acaben los “chanchuyos” y malas administraciones.  Ojalá que esté ahí la solución, porque el modelo actual definitivamente no funciona.

Si el reparto de recursos (esta vez sí como recursos económicos) fuera eficiente y el rendimiento deportivo tuviera relación con el PIB de cada país ¿saben cuántas medallas debería tener Chile en estos Juegos? (al momento de escribir esta columna faltan 4 días para que terminen los juegos) ¡Una medalla de oro y una de plata! Según el Fondo Monetario Internacional Chile está, hoy, en el lugar 37 del mundo en relación a su producto interno bruto. Al día de hoy, el país que ocupa ese lugar en los JJOO es la República Dominicana con un primer puesto en los 400 metros vallas y un segundo lugar en los 400 metros planos. Falla el sistema…

¿Qué expectativas teníamos de nuestros deportistas? “Las 5 cartas chilenas que sueñan con subirse al podio Londinense” titulaba El Mercurio el día siguiente al de la inauguración de los Juegos. ¿Qué pasó con ellos? Todos sabemos: Tomás González, dos cuartos puestos; Bárbara Riveros, 16°; Denisse Van Lamoen, eliminada en primera ronda; Francisca Crovetto y Kristel Köbrich no pudieron estar entre las 8 que disputaban las finales de sus respectivas disciplinas. ¿Algún “tapado” entre los no favoritos? Si, Natalia Ducó, finalista y récord de Chile en lanzamiento de la bala. Falla la información…

¿Y el aporte económico para ellos como anduvo?  De los 45 millones de dólares del Plan Olímpico (0,016% del PIB de Chile), los que más recibieron fueron: Tomás González y Kristel Köbrich con, aproximado, un 0,8% cada uno,  Matías del Solar, Bárbara Riveros, Natalia Ducó, Francisca Crovetto y Denisse Van Lamoen un 0,5% cada uno aprox.  ¿Cuántos deportistas nos representaron en Londres 2012? Treinta y dos. ¿Qué pasó con el resto? ¡A la que te criaste, cabrito! Falla la asignación de rescursos…

No tengo dudas que tiene que haber costado muchísimo levantar ese dinero. No es usual que el sector privado se cuadre con el deporte en Chile tampoco. Hay que recordar que uno de los más tradicionales eventos deportivos, la “Vuelta Ciclista de Chile” no se disputó entre los años 2007 y 2010 por falta de auspiciadores, por sólo citar un ejemplo.

Además de que no son atractivos los incentivos que otorga el Estado a los privados que quieren participar del desarrollo del país, existe una “mala fama” en el auspicio de eventos deportivos, principalmente condicionada por los escándalos en manejos de dinero de nuestras Federaciones (profesionales y amateurs) y, también, por el mensaje irresponsable y pesimista que, día a día, se encargan de transmitir los cronistas deportivos (o “especialistas de turno”), con un contenido casi apocalíptico con aparentes fracasos que muchas veces terminan siendo consecuencia de sus propias palabras. Cómo no recordar cuando nos tenían convencidos que Érika Olivera, tras ganar el oro en la Maratón de los Panamericanos de Winnipeg ’99 iba a ser la gran figura de los Juegos de Sydney y que, finalmente, fue “crucificada” por los mismos que la elevaron al nivel de súperestrella, por terminar en el puesto 27, llegando a la meta después de las africanas, europeas y asiáticas que eran las favoritas a nivel mundial  y que, obviamente, no participaron de los Panamericanos que nuestros periodistas usaron como referencia…

Así es imposible, o muy difícil, al menos, que la gente quiera involucrarse, colaborar o “tomar parte” en el deporte. Mala fama, pocos incentivos y crítica no aparece como una combinación atractiva para pasar a formar parte de una actividad que, definitivamente implica, a lo menos, dedicación, compromiso y recursos.

La deuda está a nivel país. Debemos tratar con mayor seriedad el deporte. El Estado debe favorecer las condiciones para quienes quieran aportar, para que, sabiendo que el Estado tiene otras necesidades más urgentes para cubrir con sus recuirsos, no sea él el que haga el gasto pero el deporte sí se desarrolle. Un ejemplo: en Estados Unidos el aporte de recursos a los deportistas olímpicos es 100% privado, pese a que cada podio es una enorme publicidad exitosa para el país y no, por lo menos en los juegos, para el aportante. ¿Cuanto costaría ese segundo de publicidad en una transmisión de TV con carácter mundial?

Llevando lo anterior a Chile: ¿Cuando vivimos algo similar nosotros? La última vez fue el rescate de los mineros. ¡Mil millones de televidentes viendo un éxtito de Chile! Fue un hecho totalmente excepcional (y accidental) que se transformó en la mayor publicidad porsitiva para Chileen su historia (o por lo menos, la más masiva). ¿Saben cuanto es la audiencia potencial de los Juegos Olímpicos de Londres? ¡4.800 millones de personas! Casi 5 veces los que vieron el rescate de los mineros.

Estado de Chile: ¿cómo no va a ser atractivo “formar parte de la carrera”, como país? Por último, no haciendo el aporte de forma directa pero favoreciendo las condiciones para un sistema eficiente, que deje de centrar las esperanzas em  en esfuerzos personales que, salvo excepeciones,  hasta el momento han dado nulos resultados.  Veamos acá una oportunidad. Pensemos, seriamente, los beneficios. Por último, para no farrearnos la posibilidad de aspirar a tener un “chilean way” cada cuatro años…

 

2 Comentarios

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  1. Me siento plenamente identificado por lo que dices. Siempre pedimos mas al Estado, pero poco hacemos para incentivar a los que realmente tienen para que se pongan con nuestros deportistas .

  2. Francisco,
    Entiendo y comparto totalmente tu opinión. Y debo decir que me ganaste en el análisis de Chile y sus medallas en relación al PIB (te juro que lo iba a hacer).
    Eso, es justamente una dualidad mal entendida de que más recursos harán de Chile un país con mayor relevancia en los Juegos.
    Falto agregar, mentalidad cortoplacista de TODOS nosotros…. porque ahora que se acabaron los juegos, se evalúa/critica y fin… a esperar que pasará en 4 años más, “ojalá tengamos otro Tomás, Nicolás o Fernando, si total siempre nos ha ido ahí no más”.
    Por qué no tener una mirada de 20, 30 o quizás 40 años plazo?, incentivando HOY la discusión, investigación, análisis de todos los actores involucrados (instituciones gubernamentales, privados, colegios, municipalidades, ex deportistas, deportistas activos, académicos, etc.) para que en Chile se tome en serio el deporte, tanto como actividad física, modo de vida y orgullo nacional.
    Soy un convencido de que si AHORA nos ponemos a trabajar seriamente en el deporte como tal (filo con Rio 2016, con XXX 2020) … en un futuro tendremos a Chile en lo más alto del deporte mundial.